June 24, 2016

B-M Latam Blog

Puerto Rico: Hacer negocios en medio de una crisis fiscal sin precedente

¿Cómo llegó Puerto Rico a su crisis económica actual? ¿Cómo se puede hacer negocios aquí? Esas son algunas de las preguntas que 3.5 millones de puertorriqueños en la isla – y millones de personas más a nivel mundial – se están haciendo en estos momentos. Las respuestas son muchas y complicadas, pero los principales economistas con pericia en este tema coinciden en señalar varios factores claves que llevaron a la deuda de $73 mil millones que sostiene la isla caribeña.

Cuando el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, dio a conocer la severidad de la situación el año pasado, argumentó: “Los problemas estructurales, las sacudidas económicas y las débiles finanzas públicas han resultado en una década de estancamiento, emigración masiva y deuda”. Veamos el detalle de estos factores.

Problemas estructurales
Uno de los problemas señalados por el denominado “Informe Krueger” es el desempleo, que ha sido exacerbado por la cantidad de generosos beneficios gubernamentales para personas desempleadas o elegibles para ayudas en la isla. Según el informe, el sistema de beneficios sociales en Puerto Rico, que incluye ayudas financieras, seguros médicos y subsidios a utilidades como el agua y la electricidad, ha contribuido a que solo un 40% de la población trabaje o busque trabajo. El resultado ha sido un menor uso de los trabajadores y de sus capacidades para producir, y ha reducido la competitividad de la isla en el mercado.

La pérdida de profesionales que se han ido a Estados Unidos y otros países también ha perjudicado a la economía puertorriqueña. La población de la isla comenzó a disminuir en 2006 y ha continuado decreciendo en años posteriores, fenómeno que ha diezmado poco a poco la fuerza laboral en Puerto Rico. Otros problemas estructurales incluyen el alto costo de la energía y del transporte, y leyes locales que regulan el comercio y la inversión en la isla.

Sacudidas económicas
Por años, una de las razones más citadas para el estancamiento de la economía puertorriqueña ha sido el desmantelamiento de la Sección 936 del Código de Rentas Internas, un proceso de 10 años que culminó en 2006. Este reglamento daba incentivos tributarios a empresas estadounidenses de manufactura que invertían y operaban en Puerto Rico. Los incentivos de la 936 fueron gradualmente eliminados y varias empresas cerraron sus centros de manufactura en la isla, contribuyendo al desempleo y a una dramática baja en los recaudos al fisco. A esto se suma la recesión en Estados Unidos, una caída enorme en el precio de los inmuebles, y el duplicamiento del precio de la gasolina entre 2005 y 2012.


Débiles finanzas públicas
El informe también señala que el gobierno central y las tres grandes empresas públicas – la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, la Autoridad de Energía Eléctrica y el Departamento de Transportación y Obras Públicas – han sido responsables de la mayor parte del aumento en la deuda pública. Ésta aumentó cada año desde el 2000, y en 2014 había crecido tanto que componía el 100% del producto nacional bruto. Los economistas señalan, además, que existe poco control de gastos y que las agencias gubernamentales han acumulado más deudas de las que pueden pagar, “alargando la cola de proveedores insatisfechos y aumentando el tiempo que tienen que esperar para que les paguen”.

Algo de esperanza
A pesar de que Puerto Rico se encuentra en un punto de inflexión, el sector privado y millones de ciudadanos comprometidos siguen apostando a la recuperación fiscal y humanitaria del país. Cada día, los jóvenes universitarios se mantienen firmes en sus estudios; personas de todas las edades y renglones sociales salen a trabajar para asegurar el sustento de sus familias; empresarios independientes y grandes corporaciones siguen promoviendo la actividad económica. Los titulares del país anuncian, con frecuencia, la apertura de restaurantes, nuevos negocios y personas que se reinventan para el bien de la isla.

Ante este panorama, nuestra industria también se ha visto obligada a reinventarse. Cada vez son más los clientes que buscan hacer más con menos. Esto es una gran oportunidad para nosotros, puesto que las condiciones ayudan a resaltar la importancia y el valor de las relaciones públicas. El reto para nosotros, como comunicadores, es mostrarles a nuestros clientes que, con presupuestos limitados y un mercado poco alentador, aún se pueden hacer negocios y aportar al desarrollo de soluciones viables para ellos, sus entidades y el bien del país.